Dolor crónico

El dolor crónico es un problema de salud en todo el mundo. Si vemos las estadísticas en España, comprobamos fibromialgiacuantas personas sufren dolor crónico, los datos hablan por si sólo: 10 de cada 100 personas sufren dolor de espalda crónico, cerca del 6,3% de la población mundial padece fibromialgia (esta enfermedad es además muy frecuente en España, la padecen el 2,4%, un total de 700.000 personas en nuestro país, según  la Sociedad Española de Reumatología (SER), entre 300.000-600.000 sufren dolor neuropático, etc.

¿Para qué sirve el dolor?

El dolor tiene una función, como todas las emociones agradables y desagradables, fundamental en nuestra supervivencia de protegernos, de avisar al cuerpo que algo no va bien y nos AVISA a través de ese dolor que paramos a observarlo, que le prestemos atención porque algo en nuestro cuerpo no va bien y debe ser atendido.

La función del dolor es PARAR AL CUERPO PARA QUE LO CUIDE Y ATIENDA, ante algo que le está dañando.

Esto ocurre en el dolor agudo pero un dolor agudo se puede hacer crónico. Cuando el dolor pierde su función natural de protección y  persiste en el tiempo, como señala  Concha Pérez, jefa de la Unidad del Dolor del Hospital de La Princesa y portavoz de la Sociedad Española del Dolor (SED):

“Es esencial diferenciar entre dolor agudo y crónico. El primero de ellos, explica Pérez, corresponde a un síntoma, una alerta que nos indica que algo no va bien en nuestro cuerpo y que hay que mirar. Un mecanismo, inicialmente de seguridad que alerta de que al paciente le pasa algo. Es importante tratar ese dolor porque cuando no se hace, éste tiende a cronificarse. Y el dolor crónico es otra cosa, es una enfermedad más global que lleva consigo otras afecciones en otros órganos y que sólo en España la padecen seis millones de personas, siendo las mujeres las más afectadas (61% de mujeres frente a un 39% de hombres)”.

 

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Aún no se sabe por qué pasa esto en algunas personas por qué un dolor agudo que tuvo su función se puede hacer crónico, pero si se sabe que el cerebro, en el dolor crónico, se modifica, es una enfermedad cerebral crónica donde se ha alterado la química y los circuitos neuronales del dolor.

Desde de el año 2008, la Organización Mundial de la Salud registra el dolor crónico como una enfermedad y no como un síntoma de cualquier otra.

dolor

fibromialgia

El tratamiento del dolor crónico tiene que ser multidiciplinar, por ello proponemos desde Psicólogos Málaga Créate, esta intervención de ayuda psicológica, emocional, para afrontar el dolor crónico: es un recurso de vital importancia para aprender a convivir con el dolor, como ocurre en: fibromialgia, dolor de estomago, hernia discal, migrañas,  dolores musculares, dolor neuropático, lumbago crónico, dolores de estomago (de procedencia emocional), etc.

El objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente, poder reducir la carga de dolor emocional que se pega y aumenta mucho más el dolor físico. Si tu dolor crónico pesa 20 kilos y tu dolor emocional que se pega a él pesa 50 kg, todo lo que puedas quitar de dolor emocional mejorará sin duda la calidad vida.

¿Qué es el dolor?

El dolor es una experiencia sensorial y emocional displacentera. 

Este experiencia emocional displacentera es la que según cómo se viva ese dolor físico se hará mayor o no.

Ante esto, tenemos que comenzar tomando consciencia que el dolor es eso una experiencia y qué:

“Tú no eres tu dolor” Tú eres mucho más!

Por ello es fundamental, re-aprender otro modo de relacionarse con el dolor, desde el Mindfulness y la compasión, cuando uno siente dolor tiene que hablarle directamente a ese dolor desde la aceptación y el amor, se que suena tan extraño a lo que nos han enseñado, nos han enseñado a rechazar aquello que nos crea emociones desagradables y que lo normal cuando uno siente dolor es hablarle desde la razón, desde la inteligencia desde el lenguaje: “esto no puede ser”, “no es justo”, “por qué a mi”, “no puedo más”, etc., hay una respuesta de evitación del dolor, algo totalmente humano y normal, eso no tiene duda, pero ocurre que el dolor tiene otro modo de comunicarse con nosotros su lenguaje es el cuerpo y las emociones, por ello para afrontarlo, reducirlo, hay que hablarle desde la emoción más potente que tenemos, desde la emoción que envuelve, protege y cuida sin necesidad de palabras: el amor.

Dolor y afecto comparten muchas vías neurológicas y en los dos casos ocurre que la evitación, el miedo a sufrir aumenta el dolor tanto emocional, como el físico.

Hay que cambiar la desesperación y el estrés/ira por amor y confianza.

fibromialgias, cefaleas, dolor muscular

cefaleas

Tanto en niños, adolescentes como en adultos aprender desde el mindfulness y la compasión otro modo de relacionarse con el dolor es posible, el dolor está ahí pero no es lo mismo llevar el dolor de la propia enfermedad que cargar con el dolor emocional que provoca el propio dolor físico: el enfado, la frustración, la preocupación, ansiedad, tristeza, miedo… todas estos sentimientos desagradables no ayudan a convivir con el dolor, todo lo contrario lo hacen más insoportable.

Por ello te proponemos un modo diferente de vivir el dolor crónico.

Un entrenamiento a través de la Atención Plena para conectar el cuerpo y la mente, un espacio para el autoconocimiento y la mejora del equilibrio emocional y la armonía con uno mismo.

Objetivo: aprenderás un modo de vivir que te ayudará a reducir el dolor físico y el estrés emocional, a través de herramientas de Mindfulness, la compasión y la psicología positiva.

Las emociones de calma, amor, confianza, ayudan a envolver a ese dolor de un modo amoroso y más llevadero, reduciendo la carga emocional que le sobra a ese dolor y convirtiéndola en una aliada plena para ayudar  oxigenar al dolor crónico, ayudando eso a mejorar la calidad de vida del paciente.

Aprender a descentrar la atención del dolor y centrarla en un foco más hermoso como la respiración, visualización… ayuda a reducir ese dolor, aprender a centrar la atención en el presente ayuda a llenar el día de más emociones agradables para envolver al dolor.

Aprender a darle amor a ese dolor y salir del enfado, la frustración, el miedo, la pena, la ansiedad, ayuda al cuerpo a dar lo mejor de sí mismo a recuperarse mejor, a convivir con las dolencias, con la enfermedad desde un enfoque nuevo de bienestar.

No tenemos recetas mágicas ni creemos en ellas, el trabajo es multidisciplinar (médicos, fisios, tratamientos…), es un complemento a lo que tiene el paciente a su seguimiento médico, su tratamiento… nuestro objetivo es aportar a lo que ya tiene la parte emocional de afrontar ese dolor,  un cambio en el modo de relacionarse con él,  aprender a relacionarse y reducir esa carga extra dolorosa emocional que se ha ido añadiendo al dolor físico haciéndolo mayor, desde el Mindfulness y la Compasión.